Reflexión Post-Practica
A lo largo de mi experiencia práctica en el Hospital de Veteranos de Ponce adquirí un gran caudal de conocimiento que será sumamente útil para la carrera que aspiro en el campo de la farmacia. Aprendí de numerosas enfermedades y de las medicinas que se emplean para tratar las mismas, al igual que sus mecanismos de acción en el cuerpo. Se ahora que levothryroxine es un medicamento que sirve para remplazar la hormona tiroidea, por ejemplo, luego de un tiroidectomía y que los medicamento diuréticos son frecuentemente recetados a pacientes con hipertensión. Los esteroides son fármacos de naturaleza inmunosupresora por lo que son recetados para combatir enfermedades autoinmunes como la artritis. Pude apreciar también la parte organizacional y administrativa de una clínica farmacéutica. Ahora tengo una clara imagen de cómo se guardan los medicamentos para su consumo, las precauciones que se toman en su almacenaje y la metodología empleada en su distribución.
Lo que más me cautivó sin embargo, fue la dinámica de equipo de los empleados de la clínica. Cada uno de ellos tenían un rol especifico que cambiaba con rotaciones semanales. Al cambiar este, se promueve el desarrollo de diversas habilidades en el empleado, convirtiendo entonces en un individuo con múltiples destrezas, por lo tanto en un gran recurso y a la vez aumentando su valor como profesional farmacéutico. De esta manera, la clínica volvía optima su fuerza de trabajo y le brindaba al paciente un servicio de calidad superior.